Presentación y homenaje a Eduardo Carletti: Una Ruta que permite cerrar ciclos
Imaginen el siguiente escenario: un taller literario en el que un escritor de ciencia-ficción, con algunos galones en su historial, lee el principio de un cuento que está craneando. Lo comparte con otros protoescritores, en un contexto de total horizontalidad. El escritor no viene del mundo de las letras, sino de la electrónica y la programación. Su narrativa reflejaba este abordaje duro e ingenieril de la ciencia-ficción. Una verosimilitud construida trabajosamente en base a los fundamentos científicos que sustentan las ideas.

El protagonista de eso que todavía no es un cuento recorre un cierto paisaje extraño (no recuerdo si vernáculo o extraterrestre), describiendo estalactitas, estalagmitas y geodas, o cosas por ese estilo. De repente alguien (que venía también del mundo de las ciencias duras, de hecho licenciada en Matemáticas y aficionada a la geología, no recuerdo si también coleccionaba rocas) objeta la verosimilitud de cierto tipo de superficie descripto por el protagonista en ese paisaje. El escritor objeta la objeción (sí, él coleccionaba rocas y tenía conocimientos en temas de geología, de hecho se había desempeñado en la industria petrolera). Citaban de memoria cosas que yo, un técnico en electrónica con ganas de escribir ciencia-ficción, pero alimentado con la papilla menos nutricia de los relatos menos técnicos de Bradbury o Asimov, no podía abarcar.
La discusión se recalentó. Alguien intervino para bajar la temperatura. No recuerdo si la lectura siguió ese día. Así era el taller literario del Círculo Argentino de Ciencia-Ficción y Fantasía (CACyF) que yo conocí, y luego el de la Revista Axxón. Tuve oportunidad de ver el origen de varios cuentos de Eduardo Carletti a partir de 1993 o 1994, hasta entrados los 2000s en las distintas versiones de ese taller-tertulia de los viernes a la noche, y otras reencarnaciones hijas o nietas de aquél, que se regían por las mismas reglas. Cuento esto para dejar en claro el tipo de cuento que escribe Eduardo: una ciencia-ficción dura que, sin embargo, siempre tiene al ser humano, sus dolores y sus yeites en el centro.
La antología más esperada
Ruta —la antología que reúne buena parte de los cuentos de Eduardo: algunos anteriores a esta experiencia inicial que cuento (probablemente los más conocidos sean de finales de la década de 1970 o principios de la de 1980), y otros que vi nacer— tiene el mérito de recolectar y poner en contexto más de treinta obras, transformándolas así en un valioso testimonio, sea para su disfrute, su re-disfrute o con fines académicos. Vale la pena mencionarlo: la gran mayoría de estos cuentos han envejecido estupendamente, siguen provocando como en aquel entonces.
La presentación
Fue el viernes 18 de septiembre en la Universidad Maimónides y tuvo su prólogo. Junto con las palabras iniciales de Durgan Nallar (quijote, motor y editor de esta antología) y las de Lisa Mena (cuya productora registró la reunión, en el marco de un documental sobre Axxón), la primera en hablar fue Gladys, a esposa de Eduardo, quien nos puso al tanto de sus problemas de Salud: un ACV reciente que le afectó las cuerdas vocales y le dejó también una abrumadora sensibilidad emocional.
En el panel, acompañando al homenajeado, la escritora Ana María Shua (también prologuista de Ruta), Luis Pestarini (editor de Cuásar, quien tuvo la posibilidad de publicar un cuento de Eduardo en el primer número de la revista, allá por 1984) y yo (Alejandro Alonso).

La foto que abre esta nota les dará una idea del éxito de la convocatoria, que logró (antes del encuentro, más del 90% del objetivo de recaudación / crowdfunding.
Como dije, el encuentro fue registrado, así que algún día podremos compartirlo, ya sea como una pieza individual o como parte del documental de Axxón.
Somos muchos (en Argentina, pero también en toda América Latina y en España, incluso en Japón), los que le debemos nuestra vocación a Axxón —cuyo principal mérito no fue solamente ser la primera revista digital de Hispanoamérica, probablemente del mundo, sino hacer creado comunidad en torno a ella— y a ese taller literario de pares. Sabemos lo que Eduardo sacrificó por mantener funcionando Axxón y lo que esta representa aún hoy (Eduardo se ocupó y se ocupa de la revista y, de hecho, en el momento de escribir este reseña, él está reclamando al Servicio Técnico del hosting de Axxón, por que la página estaba caída). Ya no es el director (rol que algunos ocupamos brevemente y que de un tiempo a esta parte asumió Marcelo Huerta).
La iniciativa de Durgan Nallar buscaba cerrar un ciclo para él, mismo que arrancó con la publicación en Axxón de uno de sus primeros cuentos. Su deseo de cierre nos permitió a muchos hacer lo mismo, resultando en este merecido homenaje a Eduardo Carletti.
Más detalles del libro y venta: https://mompracem-e.com/ruta-antologia-carletti/
Más detalles del encuentro: https://www.facebook.com/share/p/19gixKU3Ez/ (Por José María Marcos: escritor, periodista y editor en editorial Muerde Muertos)



